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#RutasLiterariasEC Libros de segunda mano en Ecuador

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¿Qué es una librería?, ¿Un lugar donde venden libros y textos escolares?, ¿Un espacio para sentarse a leer una novela que nos gusta?, ¿Un sitio para acceder al conocimiento? Son muchas las definiciones que se han desarrollado a lo largo de la historia, su función ha mutado conforme a las necesidades culturales de cada ciudad y aunque para la RAE biblioteca y librería signifiquen prácticamente lo mismo, hoy en día es  necesario que ambas  promuevan actividades que motiven la lectura. En Ecuador no existen muchos lugares con este concepto, no obstante  de a poco han surgido estos espacios gracias a la gestión de instituciones privadas que comprenden a plenitud el valor de generar una cultura de deleite artístico más allá de la concepción del libro como un producto de mercancía.

Vivimos en un país donde es más barato adquirir una botella de cerveza antes que un texto literario, esto se debe en parte al oligopolio ejercido por ciertas librerías cuyos precios excesivos han configurado al libro como otro artículo de lujo accesible solo para cierto grupo lector, así como la falta de políticas eficaces para promover hábitos de lectura tanto en espacios públicos como en establecimientos educativos. Las bibliotecas digitales han facilitado el acceso a practicamente todo género literario, pero no todos gustan o se sienten cómodos leyendo en este formato, en ese caso ¿Dónde se pueden adquirir esos libros que tanto nos gustan a precios pagables en el 593?  A continuación les comparto la primera parte de una lista de lugares  que encontramos hace unos días junto a mi amiga  @naticartolini (Otra devoradora de letras), en la ciudad de Quito:

Café libro Bohemia

Este centro cultural fue inaugurado hace casi 23 años por Silvia Garrido y Gonzalo Proaño,  dos amantes de la literatura y la música quienes fusionaron ambas aficiones en este cálido café donde además de promoverse el intercambio y venta de libros usados en su local adjunto, también es un espacio para la tertulia literaria, clases de baile y talleres artísticos. La mayoría de obras que poseen son clásicos de la literatura, filosofía  y ciencias sociales. A pocos pasos de este lugar existe otro local pequeño donde también venden obras literarias de segunda mano bastante interesantes, los ´precios oscilan entre los 5 y 10 USD por libro.

Ubicación: Calle Leonidas Plaza N. 25-56 entre Wilson y Veintimilla

Horario de atención: 12H00-2H00

Librería Comelibros

Este lugar de libros de segunda mano se caracteriza principalmente por vender ediciones en cuero muy hermosas y en perfecto estado de autores clásicos, así como de algunos contemporáneos especialmente de habla hispana. También venden libros sobre anatomía, historia, contabilidad y manualidades a precios realmente módicos. Obras  de autores como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Marquez, Rosa Montero, Arturo Pérez Reverte, Günter Grass entre otros tienen un valor de entre 2 a 10 USD. En lo personal recomiendo mucho las ediciones antiguas de cuero rojo y verde, cada una cuesta 5 dólares y contienen las obras completas de varios escritores.

Ubicación: Av Manuel Larrea N6-56 y Río de Janeiro

Horario de atención: De lunes a viernes de 9H30 a 17H30 y los sábados de 9H30 a 14H30

Comelibros 2

Librería Mundodibooks

Esta librería es perfecta para quienes buscan las ediciones Salvat y aquellos textos literarios que los maestros de Lengua y Literatura suelen solicitar a los alumnos a lo largo del año escolar. Cada tomo de esta inolvidable colección cuesta 0,50 ctvs. Asimismo posee obras de autores del género de terror como Stephen King y Ira Leving a precios de 5 y 7 USD y para los amantes de las biografías una excelente colección de pasta dura de varios escitores, músicos y pintores. Esta librería tiene varias obras de la ganadora del Premio Nobel Doris Lessing a 5 USD, por lo que les recomiendo mucho reparar en el librero con puertas de vidrio ubicado a la entrada del local.

Ubicación: Calle Oriente O3-136 y Vargas

Horario de atención: De lunes a sábados de 9H00 a 17H00

Mundolibros

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Librería Nacional- La Casa del Artista

Entrar a este lugar fue un  viaje mágico en el tiempo. Imaginen una casona antigua de estilo colonial  y pilares de piedra. Al entrar vemos varios libros de antaño con el cartel de descuento y en su interior encontramos mesas llenas de más libros increíbles. En el centro hay una tarima enorme con una rockola y dos parlantes. Al lado derecho un mesón cubierto de delicias tradicionales y al fondo una serie de asientos de avión (Sí leyeron bien de avión) con mesas y paredes cubiertas de dibujos de barrios legendarios de la ciudad. El ambiente huele a canela y choclos con queso mientras se escucha a lo lejos las notas de un pasillo  en la voz de Olimpo Cárdenas.

Así es la casa del Artista, un lugar para degustar del arte, la literatura y la música al más puro estilo de los años 50’s. Su propietario, el señor Roberto Álvarez nos platicó sobre la importancia de rescatar este tipo de espacios porque forman parte de nuestra identidad cultural, esa que nace en los barrios, en las costumbres de antaño y las historias que nos contaban nuestros abuelos de niños. Los remates de libros se realizan aquí todos los sábados y de lunes a viernes se atiende en la Librería Nacional ubicada a pocos pases de este centro cultural.

Ubicación: García Moreno N6-84 y Olmedo

Horario de atención: De lunes a viernes de 9H00 a 17H00 y sábados de 9H00 a 00H00

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Centro cultural 3

Centro cultural

 

Librería La Luz

Esta librería fue creada hace casi 5 años y la verdad me asombra no haberla visitado antes. De nuestro recorrido esta ha sido mi favorita ¿Por qué? Por la variedad que ofrece. Aquí resulta fácil permanecer varias horas recorriendo sus estanterías. Hay de todo en realidad, desde obras clásicas, biografías, libros de historia, leyendas ecuatorianas, medicina (ningua tiene desperdicio), hasta novelas de ciencia ficción y fantasía. En lo personal recomiendo mucho las ediciones de obras completas de autores como el Marqués de Sade, Friederich Nitzsche, Arthur Conan Doyle entre otros; cada uno de estos tomos cuestan alrededor de 15 USD pero vale la pena cada centavo créanme. Asimismo encontrarán la obra completa de H.P.  Lovecraft, J.R.R. Tolkien, Issac Assimov, Julio Verne, Sigmund Freud, Carl Jung entre 5 a 17 USD y todas las ediciones de Best Sellers de la editorial Oveja Negra a precios entre 3 a 5 USD. Las ediciones antiguas y actuales de cuero de autores como Vladimir Nabokov, Virginia Woolf, Gustave Flaubert y Marcel Proust son realmente hermosas. Precaución: Corren el riesgo de perder buena parte de su sueldo en esta librería. Quedan advertidos 😉

 

Ubicación: Calles Venezuela N7-63 y Manabí (Frente a la Iglesia del Carmen Bajo)

Horario de atención: De lunes a sábados de 9H00 a 17H00

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La ubicación de los lugares visitados se encuentra en este mapa : 

A medida que vayamos investigando y conociendo más “Huecas” literarias reseñaremos información al respecto, de momento la segunda parte de este post lo escribirá @naticartolini en su blog Historias de una Mujer Lobo. Les invito a que compartan datos de  librerías no convencionales o lugares relacionados a escritores y libros ecuatorianos por redes  sociales con el hashtag #RutasLiterariasEC  y así enriquecer este mapa literario. En nuestro país existen muchas librerías con precios accesibles y lugares que guardan historias fascinantes de nuestra literatura, solo es cuestión de ser curiosos y caminar un poco, a la final depende de nosotros que estos lugares tan necesarios para la lectura no desaparezcan.

Imágenes: Natalia Cartolini y Diana Zapata

Agradecimientos: Quiero agradecer al señor Roberto Alvarez Alarcón por su amabilidad y calidez al recibirnos en su Centro Cultural. Es de los soñadores más ilustres que tiene Quito, cuyo amor por promover nuestras tradiciones merece ser difundido e imitado.

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Reviviendo la pasión por los clásicos

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Lo admito: Tengo una vehemente fascinación por los clásicos. Si ciertamente hoy en día existen  excelentes escritores destinados a la trascendiencia, así como mayores posibilidades de que sus obras salgan a la luz, gracias a los nuevos recursos de autopulbicación que nos ofrece el crowdfounding y las plataformas virtuales, son aquellos genios litearios forjados en las gestas épicas griegas y los  albores del humanismo mi perdición lectora y creo firmemente que pesar de los cambios culturales experimentados a lo largo de la historia, sus novelas siguen tan vivas como en su época de mayor apogeo. El autor Italo Calvino, en su ensayo Por qué leer a los clásicos nos manifiesta algo muy certero al respecto:  “Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria  mimetizándose con el inconsciente colectivo e individual”.  Seguramente durante la adolescencia su lectura fue un suplicio para muchos pero… ¿A qué se debe esta animadversión?.

 

Hace casi un año tomé la desición de abandonar el derecho para dedicarme de lleno a un sueño que he acariciado por años: Enseñar literatura. Admito que ha sido una de las experiencias más desgastantes en mi vida, y pese a que constantemente estoy leyendo y preparándome, nunca dejo de aprender. Definitivamente un título no te garantiza cultura general ni la entereza por reinventarte cada día en lo que haces.

 

Durante este tiempo, he percibido la actual tendencia de la juventud hacia lo que algunos llaman “Literatura chatarra”. Hoy en día  los estantes de las librerías nos bombardean con novelas de autores de moda, cuyas portadas son visualmente impactantes pero pobres en contenidoo narrativo o lenguaje. La manera como  estas obras son exhibidas me recuerda a los remates de chaquetas o zapatos de marca  por fin de año en las boutiques, antes que espacios confortables donde se pueda degustar de una buena lectura. Libros como Fausto o La Odisea son relegados a segundo plano y por lo general transcurren meses sin que nadie los adquiera, ni si quiera en ediciones ilustradas, a menos que sean parte de la lista de útiles de los chicos, y si a aquello añadimos la furia de inumerables literatos (?) quienes critican duramente a estos nuevos autores, nos encontramos ante un problema ¿Qué sucede cuando el docente  (muchas veces embestido de un pursimo hipócrita) se alimenta de estos prejuicios y replica discursos similares en el salón de clase?

El Club de los Poetas Muertos (2)

El abismo  entre alumnos y docentes es latente. En lugar de fomentar la lectura de los clásicos,  se ha conseguido el efecto contrario. En algunos casos esto ocurre porque es más fácil apelar a la exclusión antes que a la creatividad al momento de enseñar y lógicamente pocos alumnos se motivarán a leer si su maestro les reitera su animadversión por su libro favorito. En los últimos tres años no se ha realizado un estudio acerca de hábitos lectores en el Ecuador, mucho menos de los docentes; en varios congresos a los que he asistido me he encontrado con profesores del Área de Lengua y Literatura que no han leído obras básicas como Ana karenina o La Vida es Sueño, en ese caso ¿Cómo podemos aspirar que el estudiante aprenda algo que no hemos degustado? Promover estas lecturas, que de por sí resultan tediosas para los estudiantes va más allá de la pedagogía, el alumno no es ingenuo y percibe de inmediato cuando el docente no tiene un verdadero conocimiento sobre lo que habla y lo que es peor, cuando enseña acerca de libros que no ha leído, ojo con esto no quiero decir que el profesor debería leer TODO pero sí al menos lo que imparte, caso contrario difícilmente podrá despertar un verdadero interés lector en el alumno.

 

 Algo sí es cierto, el hacer de menos una obra, no hará que el alumno deje de leerla, darle motivos para que se interese en otros libros sí. En los últimos parciales he aplicado algunas actividades, tales como juegos de rol, relacionar hechos históricos con la literatura, teatralizar obras, organizar debates comparativos de las novelas clásicas con las actuales y sobre todo contar a manera de narración las anécdotas y curiosidades de la vida de los escritores, esto llama mucho su atención y es apenas lógico, los docentes nos hemos olvidado que más allá de impartir una materia, estamos promoviendo el desarrollo del pensamiento crítico a través de la literatura y a la vez formando hábitos lectores que la mayoría de jovenes no han adquirido en casa. Compartir las vivencias de un escritor genera empatía y por ende acerca más al estudiante con el libro, como me dijo alguna vez un alumno “Después de todo, pese a la diferencia de épocas no existen mayores diferencias entre uno y otro porque vivimos las mismas emociones”. Transmitir la intencionalidad del autor a través de analogías emocionales acerca al joven a la lectura y  despierta su interés por descubrir que ocurrirá en los siguientes capítulos.  

 

Hace un par de meses hablamos sobre Edgar Allan Poe e hicimos un taller de investigación al estilo Los crímenes de la Calle Morgue enfocado en los hechos extraños que rodearon la muerte del escritor. Al final del taller cada grupo expuso interesantes hipótesis, con ilustraciones y datos al respecto. Fue así como comprendimos la esencia de la novela policial. Y es que los clásicos no es algo se impone sino que se insta a disfrutar como la música o cualquier otra manifestación artística, el docente debe comprender que por encima de lo que el plan de destrezas anual ordena somos una guía para el estudiante desde sus aficiones y gustos, a partir de ahí podemos trabajar y ajustarlo a nuestra planificación.

 

Lograr que el alumno desarrolle aptitudes lectoras es el gran reto del maestro actual. Considero que no existe una fórmula perfecta que garantice el hábito de leer en todos los alumnos, pero al menos se puede potenciar su creatividad e imaginación a través de la narrativa y la gamificación.  Siempre he considerado que cuando una persona halla algo afín a sus intereses continuará buscando más de lo que le apasiona, aplica también a los libros. Mientras tanto sigo descubriendo los gustos lectores de mis alumnos, investigo nuevas estrategias metodológicas y  trabajo en el plan anual de lectura del próximo año lectivo,  ya les platicaré como me va con este proyecto que amo.

  

Fuentes:

Italo Calvino, Ensayo:  Por qué leer los clásicos