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¿Qué es una biblioteca inteligente y por qué las necesitamos?

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Biblioteca-montserrat 

Dado el auge que han tenido en los últimos años los  proyectos relacionados a Smart Cities, gobierno electrónico y open data, la mayoría de internautas estamos familiarizados con el término inteligente entendido dentro de este contexto como el desarrollo sostenible basado en el uso eficiente de la tecnología para mejorar la calidad de vida de la sociedad y lograr una mayor participación ciudadana, lógicamente las bibliotecas no se encuentran excluidas de esta serie de propuestas y vamos a analizarlas un poco. En primer lugar ¿Qué es una biblioteca inteligente?.

 

He leído varios conceptos al respecto, sin embargo para mí uno de los más acertados es el que nos da The british Library al concebirla como un espacio donde se encuentra preservada la herencia intelectual de un país en contenidos digitales a fin de hacerla accesible a todos para la investigación, la inspiración y el deleite de los usuarios, a través de servicios tales como salas de lectura equipadas, posibilidad de consulta, animación a la lectura, préstamo/ donación de obras en línea y llegar a audiencias más allá de las instalaciones físicas de la biblioteca.

 

El papel de la biblioteca inteligente va mucho más allá del aspecto tecnológico. No solo se trata de desarrollar infraestructuras funcionales para el acceso a libros digitales, sino también planificar detalles que la hagan más amigable para el usuario, desde el diseño interior de su espacio (sillones cómodos, material gráfico disponible, sección infantil) hasta la renovación de servicios propios de una biblioteca como un lugar para generar conocimiento e interacción con la comunidad.

 

¿Qué funciones debe tener una biblioteca inteligente?

En este post de la página Ebook Friendly encontré hace varios meses una infografía sobre ciertas funciones esenciales que puede desarrollar una biblioteca inteligente, en base a las mismas pensé en los siguientes planteamientos:

 

  • Las librerías pueden instalarse en cualquier lugar: Si ciertamente las bibliotecas públicas contienen un mayor volumen de libros y recursos físicos, para localidades o sectores pequeños alejados de la ciudad, esta es una opción muy apropiada. Pueden adaptarse en los centros comunitarios y los libros físicos ser reemplazados por libros digitales que se encuentran bajo dominio público, además es el lugar ideal para promover actividades culturales y de investigación. Tomemos el ejemplo de las Little free libraries o proyectos que ya se llevan a cabo en nuestro país como este del Barrio de Cotocollao en Quito. 

  • Las bibliotecas deben promover el conocimiento de la memoria histórica: En este punto no me refiero únicamente a clasificar y conservar bajo llave documentos históricos y/o crear repositorios digitales, esto ayuda mucho para que la información trascienda las puertas de la biblioteca pero también es importante que el bibliotecario socialice esta información con los estudiantes, la comunidad en general, se impartan charlas y talleres interactivos en base a la fuente misma de la información.

  • Maker spaces y co-working: Alguna vez conversaba con un bibliotecario quien me comentaba que para él la biblioteca es solo un lugar de lectura y que utilizarlo para algo más desnaturalizaría su competencia, nada más alejado de la realidad. Mantener procesos inadaptables a las necesidades de la sociedad es otra causa de los bajos índices de lectura en nuestro continente. ¿Qué mejor lugar para desarrollar la creatividad y proyectos colaborativos que una biblioteca?, para muestra los proyectos de la Universidad de Arizona y el de la Biblioteca de la Universidad de Phoenix .

  • Generación de contenidos: Este punto se relaciona mucho con el segundo.Una librería inteligente no solo guarda información para ser consultada, hoy en día la ciudadanía también puede crear contenido local para ser compartido con el resto de usuarios. La actividad de editar en una biblioteca impulsa la investigación, mejora la capacidad de análisis, la redacción, una mayor rigurosidad científica en la información que se produce y permite la interacción entre la biblioteca, el docente y el estudiante. En este video podemos apreciar la contribución de los wikipedistas españoles a la Biblioteca Nacional, Instituto Cervantes y la Real Academia de la Lengua Española.

  • Donar y compartir en la nube: Existen varias etapas para conformar una biblioteca digital, en primer lugar es necesario automatizar los procesos tradicionales, a partir de su análisis, aplicación técnica y capacitación al personal que trabaja en la biblioteca, en este punto debe contar con una base de datos de las obras que cada año pasan a dominio público y actualizarla. Una vez automatizados los procesos poner a disposición del público las obras (Material audiovisual, escrito, mapas) digitalizadas, así como crear plataformas de préstamo, donación y venta de libros. El tercer paso es crear conexiones con bibliotecas de otras e instituciones y formar repositorios colectivos como es el caso de COBUEC Y CLACSO.

Como vemos una biblioteca inteligente puede tener múltiples funciones, su éxito radica en la inversión de los gobiernos locales pero también en el aporte de la comunidad, la creatividad de quienes la administran y el trabajo colaborativo para mejorar su utilidad, es hora de dejar de ver a la biblioteca como un espacio gélido que únicamente guarda libros polvorientos, sino como un verdadero laboratorio de creación, aprendizaje y estímulo de la imaginación.

 

Imagen: Xavier Caballe, foto donada para Wikipedia por la Biblioteca Monserrat- España

 

 

 

 

 
 

 

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Bibliotecas digitales y libre conocimiento en Ecuador, ¿cómo estamos?

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Foto libro 

Dos de la tarde en una biblioteca pública de Machala. Entran dos jóvenes  universitarios, estudiantes de la  carrera de ingeniería civil solicitando información y mapas sobre  las cuencas hidrográficas de la provincia para su tesis; durante días han preguntado en diferentes instituciones públicas locales algún dato al respecto, recibiendo como respuesta: “Vaya a X institución a solicitar esa información, aquí no hay eso”, tras descubrir que dichos mapas no se encuentran ni en internet, acuden al último lugar donde les queda por buscar: Una de las dos bibliotecas públicas existentes en la ciudad. Para su infortunio, la respuesta es la misma: “No tenemos eso”, uno de los estudiantes, con evidente agobio manifiesta: “En las ciudades pequeñas obtener datos sobre la misma, es muy limitado, ¿Cómo esperan que realicemos investigación de calidad así?”, nadie le responde, su pregunta es la de muchos estudiantes en varios rincones del país, porque es increíble que en el siglo del todo lo que usted necesita lo encuentra en Google exista deficiencia de información de muchas ciudades confirmando así lo que de sobra sabemos: En Ecuador las instituciones públicas no liberan información, pero ¿Qué hacemos al respecto?.

 

Como sabemos, la libertad de expresión es reconocida por la ONU desde 1946 y se estipuló el acceso a la información como un derecho humano fundamental. En el año 2000, la Convención Americana de Derechos Humanos aprobó la Declaración Interamericana sobre la libertad de expresión, cuyo máximo principio fue el derecho de toda persona acceder a información sobre sí misma y a la información de las instituciones estatales. En nuestro país estos derechos se consagraron en el 2004 con la creación de la LOTAIP, donde se establece claramente que no existe reserva con respecto a archivos y documentos de interés público, a fin de democratizar la información y la participación ciudadana; sin embargo, hasta la actualidad son escasas las instituciones que han publicado su archivo histórico o libros de dominio público en la web, en especial las de provincias no principales del país. Existe una inmensa cantidad de obras, monografías e investigaciones históricas a las que pocos pueden acceder, por lo que lo estipulado en la ley no se cumple realmente.

 

 ¿Por qué las bibliotecas no digitalizan sus obras?

 Actualmente no existe un informe público, de carácter cualitativo, por parte del IEPI, INEC,  Ministerio de cultura y  patrimonio u otra institución  sobre la situación real de la bibliotecas del país, ni tampoco sobre la utilización de sus archivos históricos. En los últimos dos años recorrí algunas localidades de la amazonia y costa ecuatoriana, donde constaté que no existen bibliotecas en la mayoría de sus parroquias;  la información inherente a su memoria histórica no es generada directamente por sus pobladores, sino en base a estudios realizados por investigadores externos. Esta carencia de información se debe en parte a los índices de analfabetismo en la mayoría de estos sectores, sobre todo rurales. Podemos ver un informe de la UNESCO al respecto aquí.

 

 Si en ciertas poblaciones hay una  falta de material bibliográfico local, en otros el problema es el desconocimiento y por ende  la falta de utilización de licencias libres por parte de las bibliotecas públicas, esto impide el acceso a muchísimas obras. La Red del Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador (Institución que actualmente administra las bibliotecas públicas) cuenta actualmente con alrededor de 11 bibliotecas y  383.000 bienes bibliográficos a nivel nacional pero no existe una página estatal donde se pueda encontrar información sobre obras literarias que se encuentren bajo licencia libre para su acceso público y peor aún en formato digital para su descarga. Ni siquiera en ciudades como Quito o Guayaquil existe un procedimiento técnico al respecto y es increíble que hasta la actualidad, archivos tan importantes como el de Fondo Antiguo en la Biblioteca Municipal de Quito o el Archivo histórico en Guayaquil, no cuenten con un sistema de metadatos para su preservación digital. Son pocas las instituciones que se encuentran digitalizando sus libros, entre ellas: Flacso, La Biblioteca Eugenio Espejo, el Núcleo de El Oro  de La Casa de la Cultura de Ecuador, y la Biblioteca Pablo Palacio. Si existen proyectos similares poco o nada se promociona al respecto.

 

Estas deficiencias se deben en gran parte a la falta de gestión por parte los gobiernos municipales en la destinación de recursos para contratar personal adecuado que digitalice textos y  capacite a los bibliotecarios sobre  gestión documental y estrategias de difusión dirigida a los usuarios; así mismo, la concentración de actividades culturales en ciertos círculos literarios, dependencias e instituciones, donde no se promueve una verdadera innovación en estos espacios da como resultado bibliotecas vacías, sin personal capacitado y cero difusión de lectura.

 

Los vacíos legales en la Ley de Propiedad Intelectual vigente y/o la falta de aplicación de la normativa existente por parte de las instituciones públicas obstaculiza la digitalización de libros. Actualmente se encuentra en desarrollo, por parte de SENESCYT, el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento que reemplazará a la ley vigente. En esta nueva normativa se pretende establecer una limitación a los derechos de autor con fines académicos e informativos a través de la adopción de licencias libres o modelos alternativos de licenciamiento, sin embargo este proyecto todavía se encuentra en espera de análisis en la Asamblea Nacional. Como vemos el camino para acceder a libros nacionales en formato electrónico (de forma ‘legal’), aún es bastante complicado y largo, nuestro acercamiento al proyecto de cero papeles se encuentra supeditado a una burocracia anclada en los formatos tradicionales, por tanto urge investigación y análisis para poder crear un plan de lectura y políticas eficaces que faciliten el acceso a bienes culturales digitales.

 

Mientras tanto, ¿Cómo podemos contribuir al libre conocimiento y la digitalización de obras o su difusión?, ¿Cual es el actual rol de los bibliotecarios?, ¿Qué tipo de licencias pueden utilizar actualmente las bibliotecas para liberar su obra?, ¿Hace falta hablar sobre el libro electrónico en las ferias del libro? Hablaré al respecto en el próximo post.

 

Fuentes: 

Biblioteca Nacional Eugenio se moderniza

Ministro Espinoza inaugura la Biblioteca Pablo Palacio

 

La aventura de crear una biblioteca digital (parte III)

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Del papel a la pantalla 

 

wikisource

 

Llevo casi dos meses desarrollando este proyecto y me he encontrado con varias novedades durante el proceso. Como les comenté en un inicio, el objetivo principal de la propuesta es  digitalizar obras que reposan en la biblioteca y el archivo histórico de la Casa de la Cultura, Núcleo EL Oro, a fin de subirlas a Wikisource para su libre acceso. A la fecha actual ya se encuentran digitalizados el 70% de los textos y ya nos encontramos subiendo a la plataforma las primeras obras. Algunas han sido transcritas manualmente y otras escaneadas por el personal de esta institución. Con respecto a esta fase del proceso no hubo ninguna dificultad, un libro de 300 hojas puede ser transcrito por una persona en un lapso aproximado de 1 semana, trabajando durante 6 horas diarias.

 

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Lo interesante fue encontrar la forma de subirlos a Wikisource; en primer lugar me di cuenta de una realidad que de seguro enfrentan otras provincias: Muchos libros que reposan en las bibliotecas públicas de ciudades pequeñas, no se encuentran registrados en el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual ni tampoco poseen ISBN (International standard book number), en parte esto se debe a que en la ciudad donde vivo, no existe una oficina de esta  institución pública  y el lugar más cercano para registrar una obra, se encuentra a 3 horas de aquí.

 

Por lo general en los departamentos de archivo histórico de las instituciones existe una valiosa y voluminosa cantidad de textos y monografías de escritores, que previamente han donado un porcentaje de su obra para ser reproducida bajo cualquier formato, con fines académicos y culturales, mediante convenios o contratos, sin embargo ¿qué ocurre y qué podemos hacer cuando estas obras no han sido previamente liberadas por una institución para su difusión por internet?, encontré las siguientes soluciones al respecto:

 

La institución pública puede previamente publicar sus archivos, a través de su página web o cuenta en Flickr (en el caso de imágenes) bajo la licencia Creative Commons,  yo recomiendo la N. 3.0, siguiendo este procedimiento , así al momento de subirlas a Wikisource, Wikilibrary o cualquier otro proyecto similar, no tendremos restricción alguna para hacerlo. Recordemos citar además lo dispuesto en nuestra Constitución y la  Ley orgánica de transparencia y acceso a la información pública, con lo referente al derecho de acceder a archivos y documentos con fines culturales y de conocimiento. Si ciertamente, subir textos a cualquier repositorio digital es sencillo, es importante instar a las instituciones públicas a liberar sus archivos históricos, ya que a la final su libre acceso está garantizado por las leyes locales e internacionales. Si escogen utilizar otro tipo de licencias, pueden encontrarlas en este enlace. En caso de que ustedes sean los titulares de una obra y desean dedicarla al dominio público, pueden revisar las herramientas que Creative Commons ofrece al respecto aquí

 

Ahora, al momento de subir un documento en PDF que no es de nuestra autoría a Wikisource o si su titular es una institución pública, debemos solicitar a Wikimedia Commons un permiso especial bajo la concesión de una licencia libre y demostrar la autorización que tiene la institución por parte del autor para publicarla; recordemos que la falta de ISBN, en un libro, no impide que pueda ser publicado de forma libre. Para obtener este permiso, debemos seguir el procedimiento que nos indica este link.

 

En mi caso, opté por crear una página de cada texto y así tener mayor libertad para editarlos, me dirigí a la página de Wikisource, puse el título del texto que iba a crear en su buscador, di click en la opción resaltada con rojo puedes crearlo, hice copy paste del texto digitalizado y listo. Es importante señalar su sub categoría, para que sea visible en la categoría del país correspondiente y escribir las referencias, así como el lugar donde reposan actualmente los textos originales.

 

Todavía me encuentro en proceso de depuración de ciertos contenidos, pero poco a poco  tenemos los primeros textos en la plataforma de Wikisource, si desean echar un vistazo, pueden hacerlo en este enlace.

 

Además de subir libros, el proyecto incluye la edición de artículos biográficos en Wikipedia, sobre los escritores más representativos de la provincia de El Oro. Hasta el momento tenemos 16 biografías editadas. Pueden revisarlas dentro de la categoría: Escritores de El Oro aquí. Como lo mencioné en la primera parte de este post, otro de mis objetivos es incluir a la comunidad para la redacción de más biografías, con el fin de promover la investigación y lograr que tanto docentes como alumnos  puedan acceder a información sobre la provincia, que hasta hace poco  era inexistente en Internet y también sean también generadores de contenidos. Próximamente realizaremos el primer editatón histórico en la ciudad de Machala, cuyos detalles compartiré con ustedes.

 

En el próximo post, les hablaré sobre la experiencia de capacitar en el uso de Wikipedia, Wikisource y Wikimedia Commons para el aula y algunos puntos que es importante conocer sobre su normativa de edición, ¡Ya falta poco para completar la biblioteca digital!.