Archivo de la categoría: Apreciación literaria

Instrumental, de James Rhodes y el acto de escribir

Estándar

James Rhodes, de Kate Baker

Tengo una historia muy entrañable con este libro. Resulta que hace unas semanas me hallaba en busca de ideas para mi proyecto literario del nuevo año lectivo, pero el exceso de información anexado a mi bloqueo lector  fueron una combinación inoportuna durante aquellos días. Iba de página en página buscando algo de inspiración y cuando consideré que la carencia de ideas empezaba a afectarme emocionalmente decidí darme un respiro y tomé un vuelo hacia mi ciudad natal Quito.

Al instalarme cité a uno de mis mejores amigos quien además de ser un lector voraz, es una de las personas más coherentes que conozco. Es genial tener en tu vida a gente con la cual puedas charlar sin tapujos sobre lo que de verdad importa y reír por cuestiones que solo quien tiene un frikismo similar al tuyo comprende. En determinado momento de la conversación tocamos un tema de mutua preocupación: El bloqueo creativo. Muchas veces trabajamos con tanto empeño en algo pero notamos que no tiene una dirección fija, entonces nos detenemos, procastinamos y posponemos ciertas cosas porque sencillamente no sabemos hacia dónde se dirige lo que hacemos, no obstante  como leí en este artículo nuestro cerebro siempre está creando ideas, solo que no las organizamos conforme a nuestros objetivos ni las documentamos. Es importante pensar en como darles vida, por muy disparatadas que nos parezcan en un inicio. En medio de aquellas reflexiones le pregunté si había leído o hecho algo que de alguna forma contribuyó a renovar su estado de ánimo y me recomendó un libro que hoy amo, se llama Instrumental y su autor es el aclamado concertista de piano James Rhodes.

Hay tanto que decir sobre este libro, desde la primera página el escritor te deja en claro la razón que le motivó publicarlo: El abuso sexual que sufrió durante su niñez y cambió su vida para siempre. Sin embargo más allá  de narrarnos las distintas facetas de un trauma infantil y sus secuelas tanto físicas como emocionales, Instrumental es un homenaje al arte y la capacidad de curarnos creando; en cada capítulo Rhodes nos sumerge en anécdotas de compositores clásicos que inspiran su pasión musical pero también nos brinda una mirada bastante elocuente sobre la industria cultural siendo estas reflexiones uno de los aspectos más invaluables del libro. De todo lo releído he sacado algunos fragmentos interesantes que se me dio por asociarlo al acto de escribir, de hecho a todo aquello que implique crear arte de cualquier índole y que consideré vale la pena compartir. A continuación veremos 5 de ellos:

¿Y si en vez de un club de lectura te unieras a un club de escritura? En el que de todas las semanas tuvieras la obligación (de verdad) de llevar tres páginas de tu novela, novela corta, obra de teatro, para leerlas en voz alta…¿No merece la pena explorar esa posibilidad?

Uno de mis fragmentos favoritos sin duda, ¡cuán difícil resulta a aveces empezar algo nuevo debido a esas voces autocrÍticas que inundan nuestra mente! Algo es cierto, nunca llegamos a estar cien por ciento satisfechos con todo lo que escribimos, de hecho, en el transcurso del tiempo al releernos llegamos a pensar que pudimos haberlo escrito mejor o de otra manera, pero esto solo lo descubrimos  en el ejercicio diario. Como diría Neil Gaiman, la mejor forma de aprender a escribir es escribiendo. Sí, la inspiración nos ayuda a arrancar pero la constancia la mantiene (Con todos y sus errores que no son pocos durante el proceso créeme). Vale la pena meter las manos al lodo y hacerlo.

Que la experiencia sea una inmersión, algo íntimo, excitante e informativo. Nos saltamos las reglas y hacemos lo que nos place…Lo importante era llegar al mayor número de personas posibles, de llevarles algo que quizá  no conocían aún, y hacerlo de una forma que fuera accesible y cómoda para todos 

Publicar lo que escribes bajo formatos accesibles y conectarte con los lectores más allá de la introducción del libro genera un clima de amabilidad y habla mejor de tu trabajo y lo que creas. Resultan bastante tediosos estos escritores que apenas empiezan a publicar su trabajo y ya se inflan de ego creyendo que sus libros solo son para cierto grupo “selecto” o peor aún, aquellos que nunca contestan una sola mention y se la pasan enlazando links sobre sí mismos o RTs de elogios. Si en verdad quieres llegar al lector es hora de que dejes de darte auto abrazos virtuales y compartas algo más que TU contenido.

Cuando me propusieron que escribiera este libro sugerí por Twitter a la gente que hiciera lo mismo, que redactáramos todos mil palabras por día. Saber que dentro de un par de meses existirá unos cuantos relatos nuevos, más novelas, obras de teatro y novelas cortas, que unos cuantos de nosotros estamos haciendo algo modesto pero gigantesco todos los días, es algo muy especial para mí.

La inmediatez siempre me ha parecido la peor forma de matar la creatividad. cuando te embarcas en algo, sea de la índole que sea por default estás dispuesto a todo: Al fracaso, a horas extenuantes de trabajo, a la concentración, a horarios para dedicarte a lo que te gusta. No nos engañemos, la utopía del escritor que deja todo únicamente para escribir  no es una opción factible para muchos (en primera instancia), como dice Mario Vargas Llosa en Cartas a un joven novelista no confundamos la vocación literaria con el relumbrón económico que a contados escritores depara la literatura. No obstante considero que sin importar lo que hagas para ganarte la vida, los pequeños logros cotidianos estimulan y pulen el quehacer narrativo. Escribir algo al menos una hora al día ya sea en la tablet o el cuaderno, incluso esas frases sueltas que escuchamos y nos parecieron hermosas. En el mundo de la escritura todo sirve, solo debemos escoger en que encajamos aquello que nuestra mente atrapó, redactarlo y publicarlo, aunque sea modesto. Es un ejercicio tan plácido y liberador  que con el tiempo rinde sus frutos.

Hace mucho tiempo la cantidad superó a la calidad. Por lo visto tener más de todo es mejor

Una gran verdad, la industria editorial hoy en día se enfoca en publicar a escritores que responden a la demanda de los nuevos lectores. Ahora vemos más libros juveniles llenos de pobreza argumental y personajes planos, que se exhiben en las vitrinas de las librerías cual zapatos en rebaja; contenidos más “accesibles” y orientados para una generación que lee poco o consume mayormente información en la web y requiere entretenimiento rápido, interactivo y sencillo. Si tomamos en cuenta que los ebooks tienen menor demanda que los libros en papel y que estos últimos han sufrido un gran debacle en ventas durante los últimos años diríamos que nos encontramos ante la necesidad apremiante de cambiar de estrategias de marketing, publicación y formas de persuadir al lector. Algo que influye de muchas maneras en lo que escribimos, al formar parte de una sociedad que consume en pastillas de todo y no se concentra en nada.

…con el paso del tiempo después de una hora o dos o cuatro todos los días aquello coge cuerpo hasta que unas semanas después salgo a un escenario y toco la pieza de memoria. Para mí eso es la vida. Algo estimulante, satisfactorio y digno. Esto no solo se aplica a la  música y a la escritura, sino también a las relaciones, esto supone una revolución; me permite sustituir toda la energía negativa de mi vida por algo liberador y valioso.

Y sí, a la final todo aquello que llamamos bloqueo mental, bajones creativos o afectivos se cura (Incluido otros procesos emocionales) siguiendo un solo camino: El de la creación. Así que a embarcarse en serio en ese proyecto fotográfico que has planeado desde el año pasado, a publicar de una vez por todas esos cuentos guardados en la computadora , concluye ese libro que dejaste a medias, dibuja ese cuadro, autoedúcate en programación, edita más textos, ensaya esas canciones, etc. Todo se resume en just do it!

Les recomiendo mucho este libro, si desen leerlo en digital comenten al final de este post para enviárselo. Mientras tanto les dejo este video de James junto a su gran amigo, el actor Benedict Cumberbatch durante una sesión magistral de piano:

Imagen: Kate Baker, tomada de la página http://www.jamesrhodes.tv/

 

Anuncios

Reviviendo la pasión por los clásicos

Estándar

Imagen arreglada 1

Lo admito: Tengo una vehemente fascinación por los clásicos. Si ciertamente hoy en día existen  excelentes escritores destinados a la trascendiencia, así como mayores posibilidades de que sus obras salgan a la luz, gracias a los nuevos recursos de autopulbicación que nos ofrece el crowdfounding y las plataformas virtuales, son aquellos genios litearios forjados en las gestas épicas griegas y los  albores del humanismo mi perdición lectora y creo firmemente que pesar de los cambios culturales experimentados a lo largo de la historia, sus novelas siguen tan vivas como en su época de mayor apogeo. El autor Italo Calvino, en su ensayo Por qué leer a los clásicos nos manifiesta algo muy certero al respecto:  “Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria  mimetizándose con el inconsciente colectivo e individual”.  Seguramente durante la adolescencia su lectura fue un suplicio para muchos pero… ¿A qué se debe esta animadversión?.

 

Hace casi un año tomé la desición de abandonar el derecho para dedicarme de lleno a un sueño que he acariciado por años: Enseñar literatura. Admito que ha sido una de las experiencias más desgastantes en mi vida, y pese a que constantemente estoy leyendo y preparándome, nunca dejo de aprender. Definitivamente un título no te garantiza cultura general ni la entereza por reinventarte cada día en lo que haces.

 

Durante este tiempo, he percibido la actual tendencia de la juventud hacia lo que algunos llaman “Literatura chatarra”. Hoy en día  los estantes de las librerías nos bombardean con novelas de autores de moda, cuyas portadas son visualmente impactantes pero pobres en contenidoo narrativo o lenguaje. La manera como  estas obras son exhibidas me recuerda a los remates de chaquetas o zapatos de marca  por fin de año en las boutiques, antes que espacios confortables donde se pueda degustar de una buena lectura. Libros como Fausto o La Odisea son relegados a segundo plano y por lo general transcurren meses sin que nadie los adquiera, ni si quiera en ediciones ilustradas, a menos que sean parte de la lista de útiles de los chicos, y si a aquello añadimos la furia de inumerables literatos (?) quienes critican duramente a estos nuevos autores, nos encontramos ante un problema ¿Qué sucede cuando el docente  (muchas veces embestido de un pursimo hipócrita) se alimenta de estos prejuicios y replica discursos similares en el salón de clase?

El Club de los Poetas Muertos (2)

El abismo  entre alumnos y docentes es latente. En lugar de fomentar la lectura de los clásicos,  se ha conseguido el efecto contrario. En algunos casos esto ocurre porque es más fácil apelar a la exclusión antes que a la creatividad al momento de enseñar y lógicamente pocos alumnos se motivarán a leer si su maestro les reitera su animadversión por su libro favorito. En los últimos tres años no se ha realizado un estudio acerca de hábitos lectores en el Ecuador, mucho menos de los docentes; en varios congresos a los que he asistido me he encontrado con profesores del Área de Lengua y Literatura que no han leído obras básicas como Ana karenina o La Vida es Sueño, en ese caso ¿Cómo podemos aspirar que el estudiante aprenda algo que no hemos degustado? Promover estas lecturas, que de por sí resultan tediosas para los estudiantes va más allá de la pedagogía, el alumno no es ingenuo y percibe de inmediato cuando el docente no tiene un verdadero conocimiento sobre lo que habla y lo que es peor, cuando enseña acerca de libros que no ha leído, ojo con esto no quiero decir que el profesor debería leer TODO pero sí al menos lo que imparte, caso contrario difícilmente podrá despertar un verdadero interés lector en el alumno.

 

 Algo sí es cierto, el hacer de menos una obra, no hará que el alumno deje de leerla, darle motivos para que se interese en otros libros sí. En los últimos parciales he aplicado algunas actividades, tales como juegos de rol, relacionar hechos históricos con la literatura, teatralizar obras, organizar debates comparativos de las novelas clásicas con las actuales y sobre todo contar a manera de narración las anécdotas y curiosidades de la vida de los escritores, esto llama mucho su atención y es apenas lógico, los docentes nos hemos olvidado que más allá de impartir una materia, estamos promoviendo el desarrollo del pensamiento crítico a través de la literatura y a la vez formando hábitos lectores que la mayoría de jovenes no han adquirido en casa. Compartir las vivencias de un escritor genera empatía y por ende acerca más al estudiante con el libro, como me dijo alguna vez un alumno “Después de todo, pese a la diferencia de épocas no existen mayores diferencias entre uno y otro porque vivimos las mismas emociones”. Transmitir la intencionalidad del autor a través de analogías emocionales acerca al joven a la lectura y  despierta su interés por descubrir que ocurrirá en los siguientes capítulos.  

 

Hace un par de meses hablamos sobre Edgar Allan Poe e hicimos un taller de investigación al estilo Los crímenes de la Calle Morgue enfocado en los hechos extraños que rodearon la muerte del escritor. Al final del taller cada grupo expuso interesantes hipótesis, con ilustraciones y datos al respecto. Fue así como comprendimos la esencia de la novela policial. Y es que los clásicos no es algo se impone sino que se insta a disfrutar como la música o cualquier otra manifestación artística, el docente debe comprender que por encima de lo que el plan de destrezas anual ordena somos una guía para el estudiante desde sus aficiones y gustos, a partir de ahí podemos trabajar y ajustarlo a nuestra planificación.

 

Lograr que el alumno desarrolle aptitudes lectoras es el gran reto del maestro actual. Considero que no existe una fórmula perfecta que garantice el hábito de leer en todos los alumnos, pero al menos se puede potenciar su creatividad e imaginación a través de la narrativa y la gamificación.  Siempre he considerado que cuando una persona halla algo afín a sus intereses continuará buscando más de lo que le apasiona, aplica también a los libros. Mientras tanto sigo descubriendo los gustos lectores de mis alumnos, investigo nuevas estrategias metodológicas y  trabajo en el plan anual de lectura del próximo año lectivo,  ya les platicaré como me va con este proyecto que amo.

  

Fuentes:

Italo Calvino, Ensayo:  Por qué leer los clásicos