Archivos Mensuales: junio 2015

¿Qué es una biblioteca inteligente y por qué las necesitamos?

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Biblioteca-montserrat 

Dado el auge que han tenido en los últimos años los  proyectos relacionados a Smart Cities, gobierno electrónico y open data, la mayoría de internautas estamos familiarizados con el término inteligente entendido dentro de este contexto como el desarrollo sostenible basado en el uso eficiente de la tecnología para mejorar la calidad de vida de la sociedad y lograr una mayor participación ciudadana, lógicamente las bibliotecas no se encuentran excluidas de esta serie de propuestas y vamos a analizarlas un poco. En primer lugar ¿Qué es una biblioteca inteligente?.

 

He leído varios conceptos al respecto, sin embargo para mí uno de los más acertados es el que nos da The british Library al concebirla como un espacio donde se encuentra preservada la herencia intelectual de un país en contenidos digitales a fin de hacerla accesible a todos para la investigación, la inspiración y el deleite de los usuarios, a través de servicios tales como salas de lectura equipadas, posibilidad de consulta, animación a la lectura, préstamo/ donación de obras en línea y llegar a audiencias más allá de las instalaciones físicas de la biblioteca.

 

El papel de la biblioteca inteligente va mucho más allá del aspecto tecnológico. No solo se trata de desarrollar infraestructuras funcionales para el acceso a libros digitales, sino también planificar detalles que la hagan más amigable para el usuario, desde el diseño interior de su espacio (sillones cómodos, material gráfico disponible, sección infantil) hasta la renovación de servicios propios de una biblioteca como un lugar para generar conocimiento e interacción con la comunidad.

 

¿Qué funciones debe tener una biblioteca inteligente?

En este post de la página Ebook Friendly encontré hace varios meses una infografía sobre ciertas funciones esenciales que puede desarrollar una biblioteca inteligente, en base a las mismas pensé en los siguientes planteamientos:

 

  • Las librerías pueden instalarse en cualquier lugar: Si ciertamente las bibliotecas públicas contienen un mayor volumen de libros y recursos físicos, para localidades o sectores pequeños alejados de la ciudad, esta es una opción muy apropiada. Pueden adaptarse en los centros comunitarios y los libros físicos ser reemplazados por libros digitales que se encuentran bajo dominio público, además es el lugar ideal para promover actividades culturales y de investigación. Tomemos el ejemplo de las Little free libraries o proyectos que ya se llevan a cabo en nuestro país como este del Barrio de Cotocollao en Quito. 

  • Las bibliotecas deben promover el conocimiento de la memoria histórica: En este punto no me refiero únicamente a clasificar y conservar bajo llave documentos históricos y/o crear repositorios digitales, esto ayuda mucho para que la información trascienda las puertas de la biblioteca pero también es importante que el bibliotecario socialice esta información con los estudiantes, la comunidad en general, se impartan charlas y talleres interactivos en base a la fuente misma de la información.

  • Maker spaces y co-working: Alguna vez conversaba con un bibliotecario quien me comentaba que para él la biblioteca es solo un lugar de lectura y que utilizarlo para algo más desnaturalizaría su competencia, nada más alejado de la realidad. Mantener procesos inadaptables a las necesidades de la sociedad es otra causa de los bajos índices de lectura en nuestro continente. ¿Qué mejor lugar para desarrollar la creatividad y proyectos colaborativos que una biblioteca?, para muestra los proyectos de la Universidad de Arizona y el de la Biblioteca de la Universidad de Phoenix .

  • Generación de contenidos: Este punto se relaciona mucho con el segundo.Una librería inteligente no solo guarda información para ser consultada, hoy en día la ciudadanía también puede crear contenido local para ser compartido con el resto de usuarios. La actividad de editar en una biblioteca impulsa la investigación, mejora la capacidad de análisis, la redacción, una mayor rigurosidad científica en la información que se produce y permite la interacción entre la biblioteca, el docente y el estudiante. En este video podemos apreciar la contribución de los wikipedistas españoles a la Biblioteca Nacional, Instituto Cervantes y la Real Academia de la Lengua Española.

  • Donar y compartir en la nube: Existen varias etapas para conformar una biblioteca digital, en primer lugar es necesario automatizar los procesos tradicionales, a partir de su análisis, aplicación técnica y capacitación al personal que trabaja en la biblioteca, en este punto debe contar con una base de datos de las obras que cada año pasan a dominio público y actualizarla. Una vez automatizados los procesos poner a disposición del público las obras (Material audiovisual, escrito, mapas) digitalizadas, así como crear plataformas de préstamo, donación y venta de libros. El tercer paso es crear conexiones con bibliotecas de otras e instituciones y formar repositorios colectivos como es el caso de COBUEC Y CLACSO.

Como vemos una biblioteca inteligente puede tener múltiples funciones, su éxito radica en la inversión de los gobiernos locales pero también en el aporte de la comunidad, la creatividad de quienes la administran y el trabajo colaborativo para mejorar su utilidad, es hora de dejar de ver a la biblioteca como un espacio gélido que únicamente guarda libros polvorientos, sino como un verdadero laboratorio de creación, aprendizaje y estímulo de la imaginación.

 

Imagen: Xavier Caballe, foto donada para Wikipedia por la Biblioteca Monserrat- España

 

 

 

 

 
 

 

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E-readers, estudiantes y literatura: No solo se trata de regalar tablets

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Kindle 3

 

Hace unos meses leí en este diario la noticia de que los Alcaldes de Guayaquil y Machala al igual que los cabildos de otras ciudades de Ecuador tienen como proyecto entregar tablets a los establecimientos educativos. A la inicial emoción por esta noticia me vino una pequeña reflexión, sobre todo porque puntualizan en entregarlo únicamente a los bachilleres que están por graduarse y además sin capacitación sobre su uso ni libros para descargar.  Mucho se ha hablado acerca del libro electrónico y los innumerables motivos por los que la digitalización de obras puede beneficiar a las bibliotecas e instituciones educativas. Contrario a lo que se cree, la utilización de herramientas digitales para la enseñanza de literatura va mucho más allá de entregar e-readers  o tablets a los alumnos. Aprender y enseñar a los jóvenes sobre las funcionalidades y el potencial que pueden obtener con estos dispositivos es fundamental porque nos permite fomentar el hábito de investigar, generar contenido y compartir conocimiento a través de la web. Las posibilidades son inmensas si incluimos en la enseñanza ciertos aspectos básicos sobre su utilización, creatividad y desarrollo de destrezas lectoras a través de la tecnología.

 

Para que el alumno se familiarice con el uso de un e-reader es necesario que el maestro también lo haga y deje atrás el paradigma de que no se puede asimilar correctamente el conocimiento leyendo desde un lector electrónico. Este es un trabajo que debe realizarse en conjunto con editoriales, Ministerio de Educación, Instituto de Propiedad Intelectual y autoridades de los planteles educativos, ya que no es posible que en plena era de la digitalización todavía se exijan libros que actualmente no son reutilizados y a precios irrisorios. Proyectos como el de la Mochila Digital en España podrían ser de gran beneficio tanto para alumnos como docentes en la metodología de enseñanza de textos literarios, ya que ciertos ebooks contienen elementos multimedia gráficos, musicales y de animación que son muy útiles al momento de representar figuras literarias para realizar análisis y comprensión de textos.

 

Los proyectos gubernamentales relacionados a la entrega de tablets o e-readers (apuesto más por este último debido a su pantalla anti reflejo) en planteles educativos deben ajustarse a las necesidades del estudiante para acceder a la información y para ello hay que familiarizar al alumno con el derecho de autor en internet y sus limitaciones, y con conocimientos necesarios para la redacción de textos, tales como: Programas para crear ebooks, uso adecuado de formatos, hipertextos, tipos de ebooks,  y las diferentes aplicaciones que se pueden utilizar  para personalizar la información que investigue. Según este estudio el 21% de libros que se publican cada año en América Latina son digitales y pese a que la industria del e-reader es casi inexistente en el continente, hay proyectos que nos demuestran las posibilidades que nos abriría este tipo de emprendimientos, tal es el caso del lector digital Boris B611LL desarrollado por la editorial Eudeba  en Argentina, que se encuentra en etapa de comercialización. 

 

La matriz productiva debe enfocarse en la innovación en todas las áreas y por ello es necesario facilitar al estudiante herramientas funcionales para su aprendizaje, como vemos,  la utilización de textos digitales en la enseñanza no puede limitarse a poner tablets en las manos de los bachilleres, en primer lugar debe otorgarse a los alumnos de todos los niveles bajo criterios metodológicos y técnicos que debemos trabajar previamente, caso contrario  la propuesta de innovar la educación será un premisa que se quedará flotando en un discurso carente de procesos para su adecuada ejecución. A continuación les comparto un video sobre e-readers y estudiantes, saquen ustedes sus propias conclusiones.