A Julio Florencio

Estándar

cortazar

La primera vez que nos encontramos yo tenía apenas 12 años. Como de costumbre me encontraba escudriñando entre los polvorientos libros de la biblioteca familiar, una nueva historia que me llevase a un largo viaje hacia lugares imaginarios al leerlos. En medio de esta búsqueda, una de tantas a lo largo de mi vida, aquella tarde de noviembre me encontré contigo.

Tomé entre mis manos el voluminoso libro, olí algunas de sus páginas y al comenzar a leer sus primeras líneas descubrí que era uno de tus más amados hijos, cuyo título me atrapó de inmediato: Rayuela. Mis ojos infantiles se deleitaban con cada detalle de las tertulias y tu adorada maga, cuya vivaz mirada embriagaba de dulzura envolvente a Horacio Oliveira, cada que la amaba.  A medida que me adentraba en ese universo,  tu personaje me mostraba un París añejo e insomne, engalanado de museos y cafeterías antiguas, donde los discernimientos y el amor se erigieron sobre las metáforas de tu espíritu adolescente. ¿Y la maga? ¿La encontraste alguna vez? Creo que no, pero sé que al igual que yo, guardas aún la ilusión de volver a verla algún día, tan emotiva y delicadamente torpe como siempre. En las alcobas de mi mente, Oliveira tiene tu rostro, de vez en cuando platicamos sobre escritores y me dibuja el apacible sonido de las hojas que caen en el Jardín de Luxemburgo en el otoño o la fría brisa que acaricia su rostro durante sus paseos nocturnos por el canal de Saint Martin, al compás de un blues de Ma Rainey.

Tu anhelo de escribir mi querido Julio, siempre osciló entre lo real y lo fantástico, tan libre de ataduras, tú me enseñaste que la escritura merece ser tratada como una poderosa deidad, tus libros han sido mi escape hacia mundos paralelos, tus cronopios mis leales compañeros mientras viajaba cada día en el autobús escolar. Son ya 22 años desde aquel mágico encuentro y desde entonces re descubro día a día ese rastro de candidez en mi humanidad gracias a ti. Estás en cada pequeña y gran inspiración literaria, tus cronopios vivirán para siempre en miles de memorias fragmentadas, mientras sean leídos por quienes hemos sido tocados por tu infinita ternura.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s