HISTORIA DE UNA AMANUENSE PARTE II

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Cristina  botó al piso el expediente y se quedó en absoluto silencio durante algunos minutos aun con la mirada perdida, luego entró al baño y al salir tomó el proceso que yo  había puesto nuevamente en su escritorio y empezó a escribir en su computadora durante el lapso de una hora sin parar ni prestar atención a nadie; cuando acabó de redactar el escrito e imprimirlo me pidió que se lo hiciera firmar al Fiscal y mientras este lo revisaba Cristina abandonó el despacho, el escrito que había redactado era el inicio de instrucción fiscal en contra del asesino del occiso del sur. Durante varios días no supe nada de la amanuense, y cuando regresó algo  mas tranquila eludió por completo platicar acerca de la razón de su malestar de aquel día y durante años ignoré por completo lo que le había ocurrido; sin embargo una noche al encontrarnos cerca de su trabajo tras haber recordado mis tiempos en la Fiscalia, decidió con notable nerviosismo contarme lo que le había ocurrido aquel viernes.

Aquella tarde al salir de trabajo en medio de la lluvia y el tráfico mientras manejaba su auto, en un momento en que el semáforo se puso en rojo Cristina vio a un hombre  que durante algunos minutos se paró frente a ella observándola fijamente, sus ojos eran muy penetrantes, según dijo,sin embargo por alguna extraña razón su mirada lejos de asustarla la conmovió enormemente y durante aquella noche la imagen de este hombre se hizo presente en sus sueño en los que le pedía ayuda. Al día siguiente no hizo mas que pensar en aquel hombre  y en su mirada llena de melancolía.

En la noche al ir a comprar un pastilla a la farmacia  cuando regresaba a su casa su auto se dañó en un callejón desierto ,  bajó de este algo temerosa a revisar lo que pasaba pero de pronto sintió un inexplicable frío helado que recorrió su espina dorsal y llevada por una extraña fuerza regresó a mirar hacia atrás, al hacerlo llena de miedo descubrió que frente a ella se encontraba un hombre que lentamente empezaba a acercarse hacia ella y su pavor aumentó  al descubrir que se trataba del mismo hombre cuyos ojos la habían  observado bajo la lluvia la noche anterior y en sus sueños. Cristina se paralizó del miedo, ni siquiera podía gritar tan solo cerró sus ojos fuertemente tratando de convencerse a si misma que aquello era otra pesadilla, de repente sintió que una de las manos de este hombre tocaba su hombro,  y cuando Cristina creyó que era su fin escuchó una sola palabra : ayúdame, entonces Cristina abrió los ojos y vio que  el extraño hombre había desaparecido. El lunes siguiente fue a trabajar bastante nerviosa  y cuando miró la foja No. 7 del parte policial del caso del occiso del sur donde se encontraba la fotografía de la víctima reconoció al hombre que durante dos noches la había perseguido  en el mundo real y en sus sueños, entonces comprendió que  aquel  era su espíritu que desde el mas allá vino a pedirle ayuda .

Cuando  Cristina concluyó su narración me quedé muy consternada, ella siempre me pareció una mujer bastante sensata por lo que no me atreví a poner en tela de juicio lo que me había confiado, si fue o no producto de su imaginación jamás lo sabre , pero de lo que si estoy segura es de dos cosas: la primera es que  desde que regresó al trabajo tras su ataque de nervios de ese viernes Cristina jamás volvió a dejar nada pendiente en su trabajo y su actitud con los usuarios cambió por completo,  así como tampoco volvió a ser visitada  por otro espectro atormentado implorando justicia.

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