Archivos Mensuales: septiembre 2010

LA MUERTE

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Al cumplir 15 años tras la partida de su amado padre, ella tan solo deseó la muerte. Día tras día imploraba  su llegada con enfermiza devoción y ni siquiera los escasos destellos de felicidad en su existencia lograron alejar de sus deseos su sueño de morir. Buscaba desesperadamente la forma menos dolorosa para dar fin a su existencia, pero sin embargo cada vez que estaba cerca de cumplir  con su objetivo, algo le impedía terminarlo; pensaba que al igual que aquella canción de Silvio Rodríguez,  de tanto llamar a la muerte al cabo terminó siendo su hermana….pero una vez más ella se equivocó.

Una noche lluviosa mientras permanecía insomne, como de costumbre, al encontrarse sumergida en un libro de Ernesto Sábato, escuchó  de repente un sonido estruendoso en algún lugar de su casa, entonces se incorporó de inmediato, se puso sus pantuflas y  bastante  temerosa se dirigió de forma sigilosa hasta la sala de su enorme morada, intentó prender el interruptor  pero al parecer los rayos de la impetuosa tormenta ocasionaron la ausencia de luz eléctrica en el vecindario,  algo más tranquila decidió regresar a su habitación, atribuyendo aquel ruido a su enorme gato llamado Martín, cuya hiperactividad era intensa  con frecuencia en  horas de las noche.

De pronto se percató de un tenue rayo de luz  cerca de la ventana que daba al patio, al acercarse un poco más para ver la sombra titilante que reflejaba, se encontró sorpresivamente con el rostro cadavérico de un ser encapuchado, cual cucurucho en época de semana santa y envestida de un profundo miedo, sintió su fría y huesuda mano sin piel tocar su pálido rostro…ella lo sabía era la muerte que cansada  de haber sido invocada durante tantos años al fin llegaba para obedecer a su súplica. Aterrorizada hasta el paroxismo cayó al suelo y cubrió su rostro mientras su tembloroso cuerpo retrocedía a una esquina de la sala, pero de pronto,  sin saber cómo,  logró reunir un valor jamás experimentado y con la voz entrecortada le suplicó  que se marchara, que no deseaba morir y que la perdone por haberla llamado tantas veces pero la muerte solo sonrió con sarcasmo  y sin pronunciar una sola palabra la  tomó con furia de la muñeca, luego de sus rubios cabellos  y la arrastró con furia hacia la obscuridad mientras gritos desgarradores se escapaban de la garganta de la muchacha.

 A la mañana siguiente el sonido de su celular la despertó, eran las 6 y 30 de la mañana, al ver los rayos del sol  penetrar en su ventana comprendió que todo había sido tan solo una pesadilla y sintió una reconfortante sensación de alivio, se incorporó con entusiasmo y al dirigirse hacia el baño tarareando una canción, para darse una ducha , descubrió que en su muñeca derecha  tenía unas sangrantes cicatrices en forma de dedos, con el horror reflejado en su mirada azul ….en aquel preciso instante la joven tuvo deseos por primera vez….de vivir!.

 

Ilustración tomada del blog de Santiago Caruso

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PARANOIA PARTE II

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Cuando entré a cuarto curso  Angélica volvió nuevamente a segundo y pese a que su rostro denotaba el infierno sufrido durante aquellos dos años en le Psiquiátrico, la notamos mas tranquila y ya no nombraba en lo absoluto al hombre de sus pesadillas , poco a poco todo en ella volvía a la normalidad e incluso volvió a reir lo cual nos devolvió la calma a todas.

Un miércoles al salir temprano del Colegio decidimos ir al centro comercial a ver una película y mientras bajábamos por la Avenida mi amiga Beysi se percató de que un hombre de aspecto  grotesco nos observaba con insistencia, sin miedo alguno se dirigió directamente hacia el y de forma enérgica le preguntó porque nos miraba de esa manera, cuando regresamos a mirar lo que pasaba Angélica al igual que hace dos años atrás  volvió a entrar en una terrible crisis nerviosa  y antes de desmayarse con uno de sus dedos apuntó a aquel hombre  diciendo..”es él, es él…viene por mi!”; enseguida cual alma que lleva el diablo este hombre se alejó de nosotras hasta perderse entre la muchedumbre y llevamos a Angélica al hospital. En los días venideros la muchacha volvió a ser víctima  de horribles pesadillas, pero  ahora su estado era peor que antes, en una ocasión en que fuimos a visitarla tomó fuertemente mi brazo y me dijo que “el” la asesinaría sin misericordia por haberlo delatado frente a nosotras y me suplicó que aquella noche no la dejara sola porque tenía miedo de la represalia  de este siniestro ser.

Esa noche dormí en su casa y para estar  pendiente de si algo ocurría permanecí en vigilia a su lado hasta la llegada del crepúsculo, sin embargo nada fuera de lo común ocurrió, ni apariciones o ruidos extraños que justificaran el constante pánico en que vivía mi amiga ; Angélica durmió tranquilamente  y  ahora al pensar en aquello se que esa fue definitivamente la última noche  de su vida en que durmió con tal sosiego. Momentos después Angélica me agradeció por haberme quedado a su lado esa noche  y cuando nos despedimos, llena de profunda tristeza me dijo algo que jamás olvidaré: ” Gracias Diana, al fin pude dormir en paz, el ya no volverá a dañar mi alma jamás”.. y simulando una sonrisa me entregó un sobre el cual me hizo prometer que no lo abriera bajo ningún motivo y que al día siguiente se lo entregara a su madre, luego nos abrazamos fuertemente y al tomar el bus hacia m icasa la observé detenidamente hasta que su silueta desapareció de mi vista, esa fue la última vez que ella movió su mano en señal de despedida hacia mi.

Horas mas tarde con el sobre en mi mano llamé a su casa para saber como estaba pero nadie contestó  lo cual me extrañó mucho y a las 6 am de la mañana siguiente  el teléfono de mi casa sonó dos veces, al contestarlo recibí la fatal noticia: Angélica amaneció muerta en su cama y su cuerpo estaba cubierto de hematomas. Tal como ella me lo pidió  trasl su entierro puse la carta en manos de su adolorida madre quien aún no aceptaba la muerte de su pequeña hija. La Fiscalía  de oficio inició las investigaciones de su brutal asesinato pero nadie aportó con datos que pudieran esclarecer  los hechos sobre su muerte; el protocolo de autopsia practicado a su inerte cuerpo decía lo siguiente: deceso producido por traumatismo craneoencefálico severo, laceraciones y politraumatismos  en el dorso causados por agentes físicos o mecánicos y roptura de la tibia derecha.

Jamás supe que decía   la carta que Angélica me pidió que entregue a su madre, así como tampoco si el monstruo de sus pesadillas fue su verdadero verdugo o si este solo fue producto de su paranoia, solo se que Angélica no se produjo asi misma tales golpes…. ella fue asesinada por “algo” o “alguien” cuya identidad aun se desconoce….. solo espero que al fin haya encontrado la paz que  tanto anhelaba. (ilustración tomada del blog http://santiagocaruso.blogspot.com de Santiago Caruso)

http://bit.ly/cLcnG6

HISTORIA DE UNA AMANUENSE PARTE II

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Cristina  botó al piso el expediente y se quedó en absoluto silencio durante algunos minutos aun con la mirada perdida, luego entró al baño y al salir tomó el proceso que yo  había puesto nuevamente en su escritorio y empezó a escribir en su computadora durante el lapso de una hora sin parar ni prestar atención a nadie; cuando acabó de redactar el escrito e imprimirlo me pidió que se lo hiciera firmar al Fiscal y mientras este lo revisaba Cristina abandonó el despacho, el escrito que había redactado era el inicio de instrucción fiscal en contra del asesino del occiso del sur. Durante varios días no supe nada de la amanuense, y cuando regresó algo  mas tranquila eludió por completo platicar acerca de la razón de su malestar de aquel día y durante años ignoré por completo lo que le había ocurrido; sin embargo una noche al encontrarnos cerca de su trabajo tras haber recordado mis tiempos en la Fiscalia, decidió con notable nerviosismo contarme lo que le había ocurrido aquel viernes.

Aquella tarde al salir de trabajo en medio de la lluvia y el tráfico mientras manejaba su auto, en un momento en que el semáforo se puso en rojo Cristina vio a un hombre  que durante algunos minutos se paró frente a ella observándola fijamente, sus ojos eran muy penetrantes, según dijo,sin embargo por alguna extraña razón su mirada lejos de asustarla la conmovió enormemente y durante aquella noche la imagen de este hombre se hizo presente en sus sueño en los que le pedía ayuda. Al día siguiente no hizo mas que pensar en aquel hombre  y en su mirada llena de melancolía.

En la noche al ir a comprar un pastilla a la farmacia  cuando regresaba a su casa su auto se dañó en un callejón desierto ,  bajó de este algo temerosa a revisar lo que pasaba pero de pronto sintió un inexplicable frío helado que recorrió su espina dorsal y llevada por una extraña fuerza regresó a mirar hacia atrás, al hacerlo llena de miedo descubrió que frente a ella se encontraba un hombre que lentamente empezaba a acercarse hacia ella y su pavor aumentó  al descubrir que se trataba del mismo hombre cuyos ojos la habían  observado bajo la lluvia la noche anterior y en sus sueños. Cristina se paralizó del miedo, ni siquiera podía gritar tan solo cerró sus ojos fuertemente tratando de convencerse a si misma que aquello era otra pesadilla, de repente sintió que una de las manos de este hombre tocaba su hombro,  y cuando Cristina creyó que era su fin escuchó una sola palabra : ayúdame, entonces Cristina abrió los ojos y vio que  el extraño hombre había desaparecido. El lunes siguiente fue a trabajar bastante nerviosa  y cuando miró la foja No. 7 del parte policial del caso del occiso del sur donde se encontraba la fotografía de la víctima reconoció al hombre que durante dos noches la había perseguido  en el mundo real y en sus sueños, entonces comprendió que  aquel  era su espíritu que desde el mas allá vino a pedirle ayuda .

Cuando  Cristina concluyó su narración me quedé muy consternada, ella siempre me pareció una mujer bastante sensata por lo que no me atreví a poner en tela de juicio lo que me había confiado, si fue o no producto de su imaginación jamás lo sabre , pero de lo que si estoy segura es de dos cosas: la primera es que  desde que regresó al trabajo tras su ataque de nervios de ese viernes Cristina jamás volvió a dejar nada pendiente en su trabajo y su actitud con los usuarios cambió por completo,  así como tampoco volvió a ser visitada  por otro espectro atormentado implorando justicia.

PARANOIA PARTE I

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Durante mis años de colegio tuve 4 amigas con las cuales aun mantenemos un fuerte lazo de amistad, éramos 5 adolescentes que vivían con euforia  aquellos últimos años de la inocencia infantil, prácticamente inseparables. María era la bonita del grupo y fue reina del colegio dos veces, Beysi era ruda en todo sentido, en el colegio nadie se atrevía faltarle al respeto, Irma  la mas graciosa, tenía un chiste para toda ocasión…y Angélica quien será la protagonista de este relato era la más dulce, siempre gentil y cariñosa era incapaz de mirar o hablar mal de alguien.

Al cursar el segundo año de básica, un lunes llegó Angélica al Colegio bastante demacrada  y con evidente nerviosismo en su rostro,  al preguntarle que le pasaba nos contestó que en las últimas dos noches  había tenido terribles pesadillas  en las que aparecía un hombre de aspecto monstruoso que no dejaba de  acosarla  y le advertía que algún día la encontraría y que cuando eso suceda la mataría, mientras  nos narraba las espeluznantes turbulencias vividas en sus pesadillas su cuerpo temblaba exageradamente ; durante ese día  intentamos hacerla olvidar  de aquello con bromas y cambiándole de tema pero tengo que admitir que desde aquel lunes Angélica  jamás volvió a ser la misma.

Con el pasar de los días sus sueños cada vez eran más frecuentes, el hombre de sus pesadillas ya no solo aparecía en ellas sino incluso en el mundo real, en los espejos de su casa, en el espejo del baño de Colegio y aunque cada vez que ella nos decía que este hombre estaba ahí y nosotras le explicábamos que ahí no había nadie, el terror y la angustia se apoderaron de su delicado espíritu y nos rogaba que nunca la dejásemos sola. Poco a poco comenzó a faltar a clases, según sus padres sus ataques de nerviosismo  eran cada vez peores  y de lo poco que asistía al Colegio nos dimos cuenta cuan grave se ponía cuando creía ver a este ser a tal punto que llegaba a lastimarse asimisma y golpeaba a todo aquel  que intentara tranquilizarla, y en los escasos momentos de aparente calma  Angélica se mostraba  abstraída y huraña, incapaz de cruzar palabra con alguien y si decía algo era para hablar sola , el miedo la había alejado para siempre de todo lo que un día fue… por mas que intentamos negarlo a los demás y a nosotras mismas, la verdad era evidente, o al menos eso parecía, nuestra querida amiga estaba yendo hacia el inexorable camino de la locura.

Al  final de segundo curso  sus padres la retiraron del colegio  para impedir que continuara agrediendo físicamente a sus compañeros, y al darse cuenta de la deplorable situación emocional de su única hija decidieron suspender sus sesiones con el psicólogo  y por sugerencia de éste la internaron en un Centro Psiquiátrico a las afueras de la ciudad de Quito. Durante casi dos años Angélica permaneció en este hospital y casi todos los sábados religiosamente la visitábamos, pero Angélica con la mirada siempre húmeda y melancólica  nos repetía una y otra vez que no estaba loca y que se encontraba cansada de que aún ahi aquel ente maligno no dejara de acosarla y torturarla, aseguraba que los moretones que habían en su cuerpo eran producto de los constantes golpes  que él le propinaba y en más de una ocasión se arrodilló ante nosotras  rogándonos que le diéramos fin a su inmerecido dolor.

PARANOIA PARTE I

HISTORIA DE UNA AMANUENSE PARTE I

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Cristina Espinoza (nombre ficticio)  es actualmente secretaria de una de las Fiscalías Distritales de la ciudad de Quito, es una mujer de carácter fuerte y muy inteligente quien seguramente algún día será Agente Fiscal. Durante mis años de pasante en esta institución fui testigo  de un hecho paranormal vivido por esta abogada  cuando ejercía el cargo de amanuense en la Unidad de Delitos contra la Vida. En aquella época una ola de violencia desataba la ciudad por el mes de diciembre y el despacho de esta unidad se encontraba literalmente saturado  de nuevos casos de homicidios, asesinatos y los únicos que los tramitábamos éramos El Agente Fiscal, Cristina y yo.

Un viernes  llegó el parte policial del asesinato de un hombre de clase humilde cuyo brutal deceso sucedió a manos de un primo suyo al sur de la ciudad, según constaba en el parte la causa era el exceso de alcohol, el asesino se había dado a la fuga y tras haber cometido su crimen, según supe horas después, comenzó a rondar el domicilio donde había vivido su víctima  con el fin de martirizar a sus familiares, jactándose de su “hazaña” y advirtiendo  que dentro de poco partiría y nadie lo atraparía. Horas mas tarde llegó al despacho una joven  que decía ser la hermana de este occiso con evidente desesperación  y lágrimas en sus ojos a suplicarnos que por favor solicitemos la orden de captura de quien le quitó la vida a su hermano, lamentablemente ese día el Agente Fiscal pidió permiso  y habían cerca de 15 procesos mas que se encontraban  en espera, por el que la joven imploraba era el No. 14, Cristina de manera algo seca le manifestó que le era imposible atender su requerimiento en ese momento y que regresara el lunes o el martes…llena de frustración la joven  se marchó no sin antes solicitarnos nuevamente con lágrimas en sus ojos que se haga justicia, de mas sería expresar cuan impotente me sentí por no haber podido ayudar a la muchacha en ese instante, pero a veces el hado  le da a uno lecciones mucho mas fuertes y de mayor valor  que de aquellas que se aprenden en un aula de clase o en el ejercicio de la profesión en una entidad pública y eso era un hecho que Cristina  estaba a punto de comprobar a lo largo de aquel lluvioso viernes, llegaron las seis de la tarde tomé mis cosas y me marché a casa, no volví a ver a Cristina hasta el lunes de la semana siguiente.

El lunes al regresar a la Unidad a cumplir con mis funciones normales como pasante noté a Cristina bastante nerviosa y su rostro denotaba que casi no había dormido el fin de semana, se encontraba parada frente a la ventana y su mirada perdida reflejaba una mezcla de pánico y horror, lo cual me dejó consternada, sus manos temblorosas intentaban tomar agua mientras  con fingida benevolencia respondía a mi saludo. De pronto llegó el Agente Fiscal y al preguntarme que novedades hubieron el viernes yo me tomé la libertad de enseñarle el expediente del occiso del sur y le expliqué lo que su hermana solicitaba a lo que contestó que se inicie cuanto antes la instrucción Fiscal  y se solicite la respectiva orden de prisión para que el la firme….rápidamente me dirigí hacia Cristina y le transmití la orden del Fiscal con el expediente en la mano, Cristina como autómata empezó a examinar el mismo cuando de repente un grito desgarrador  salió de su garganta, mientras el  pavor se reflejaba en su rostro al llegar a la foja No. 7 del parte policial.